Orígenes del Rock Subterráneo del Perú

Orígenes del Rock Subterráneo del Perú

Esta nota apareció en el booklet del disco en vinilo “Leusemia. Guerrilla Urbana. Zcuela Crrada. Autopsia. Vol.1” que lanzó en 2012 en Nueva York, el sello Lengua Armada gracias a la labor difusora de Sandro Dogma [integrante de la banda Dogma SS en la Lima de los 90s] quien colabora con el cantante de Los Crudos, responsable del sello ‘Lengua Armada’ –banda emblemática de la movida latina en los Estados Unidos-.

El disco recoge –o reproduce- la famosa maqueta de los 4 grupos, tal como salió en Lima en 1985. Dicha maqueta junto a la de Narcosis, el disco de Leusemia editado por El Virrey y el Volumen 2 de las 13 bandas, constituirían la obra fundadora del rock subterráneo entre 1985 y 1986.

Orígenes del Rock Subterráneo del Perú (Testimonio de Roger Santivañez)

Esta historia comienza en Lima a principios del verano de 1985. Son alrededor de las tres de la tarde cuando llego en mi Datsun Stanza a la jato de los hermanos Ricardo y Raúl Montañez en el Rímac. Todo está listo para irnos a un concierto que se realizaría en Ancón. Invitados por la Municipalidad estaban programadas –entre otras bandas- Kilowatt & la Kola Rok, Zcuela Cerrada y Excomulgados.  Edgar Barraza, Kilowatt –a quien yo había conocido hacia 1982 en los días formativos del Movimiento Kloaka- estaba esperando en “La Piedra” junto a la casa de los Montaña, con quienes lo unía una antigua amistad de barrio (todos ellos eran del rico Rímac) cimentada en largos años –prácticamente desde la niñez- de pasión radical por el rock and roll. Nos metimos todos en el auto y arrancamos hacia la panamericana norte. De pronto y ante la sorpresa general, Ricardo Montañez pone un cassette en el tocacintas. Y la bomba estalló en nuestros corazones: era la maqueta demo de Narcosis que acababa de salir. Increíblemente esta Primera Dosis –como después fue bautizada la obra- nos rompió el cerebro y nos dio en la yema del gusto: ésta era la música que estábamos aguardando.

Pero ya la subversión estaba en marcha desde –por lo menos- Julio de 1983 cuando se forma el trio original –Daniel F, Leo Escoria y Kimba Vilis- de Leusemia la banda que originó el rock subterráneo del Perú. En efecto y gracias a una invitación de Kilowatt asistí a la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima –noviembre 1983- a un concierto donde tocaría Leusemia, cosa que no llegó a suceder, al parecer debido a la agresiva pinta punk de la banda, que habría asustado a los organizadores. Aquella noche fue mi primer contacto con los tres leusémicos. Poco después, en mayo de 1984 se produce el concierto de la Concha Acústica del Parque Salazar de Miraflores, luego del cual se integra a Leusemia la primera guitarra de Raúl Montañez, quedando así diseñada la formación clásica del grupo. En la segunda mitad de aquel memorable 1984 Lima quedó notificada de la existencia de una nueva banda Narcosis a través de sus tocadas en la discoteca Carnaby del pasaje Los Pinos en Miraflores. Ambas agrupaciones –más el conjunto de rock-fusión Delpueblo, aunque en dos fechas diferentes- protagonizaron los conciertos ‘Ataca Lima’ organizados por Alfredo Rossell y Franklin Jáuregui –a la sazón editores de la revista Ave Rok- en La Taberna junto al restaurant La Palizada en la Av. Del Ejército, Santa Cruz, Miraflores. Los afiches del evento fueron creación de Leo Escoria, quien colocó junto a ‘Ataca Lima’ la mágica frase ‘Rock Subterráneo’ cuyo impacto desataría la fiebre del nuevo rock peruano a partir de ese instante. Corrían entonces los días finales de noviembre de 1984.

De modo que la aparición de la maqueta de Narcosis –Fernando Cachorro Vial, Wicho García Hildebrandt y Pelo Parado Madueño- vino a configurar la primera obra compacta y estructurada, en los tiempos originales de la movida subte de Lima. Funcionó –sin duda- como un extraordinario catalizador para la producción de las nuevas bandas que ya estaban en las calles, principalmente Zcuela Cerrada, liderada por Edwin Nuñez, Guerrilla Urbana de José Eduardo Matute y Autopsia fundada por Silvio Ferrogiaro Espátula Venérea, Gonzalo Púa Farfán y Guillermo Figueroa. Fue así como –colectivamente- nació la idea de grabar una maqueta demo con estas tres bandas, más Leusemia –en primer lugar por supuesto- debido a su rol fundador en toda la movida. Ese fue el histórico  cassette denominado “Volumen 1’ -grabado en el estudio de Yeral Paz- salido a la luz en el invierno de 1985.

Luego vendría el disco long-play de Leusemia editado por El Virrey, donde me cupo ser el enlace entre la banda y el Gerente de la disquera Wieland Kafka, a quien yo conocía por mi trabajo periodístico en el semanario OIGA. Le hablé a Kafka del grupo y él me respondió diciéndome ah, esos son los que escupen al público (había sabido del especial televisivo de Delia Ackerman en canal 9 de Lima y su escándalo consiguiente) pero yo –dándole por su lado de empresario- le contesté bueno, tú sabes que lo prohibido vende, no?. Kafka se hizo el loco y al final –en la puerta de su oficina- me dijo: A ver, traéme un demo de tus patas. Reuní a los cuatro leusémicos en el jardín interior de mi jato en Villacampa y ellos –por unanimidad- decidieron pasarme el demo. Para la primera sesión de grabación yo mismo los llevé en mi auto y finalmente el disco salió en diciembre de 1985.

Ya para el verano de 1986 el rock subterráneo era un fenómeno en vías de masificación. Muchas bandas brotaron a lo largo y lo ancho de la gran Lima e incluso de provincias. La prueba más contundente fue la edición del llamado Volumen 2 con la participación de 13 grupos: Yndeseables, Flema, Pánico, Eructo Maldonado, SDM, Eutanasia, Conflicto social, Delirios Krónicos, Exodo, Radicales, Frente Negro y Excomulgados. Esta fue la primera gran floración subte, después de las cinco bandas fundadoras. Pronto surgirían Psicosis, Luxuria, Kaos, Juventud La Caigua, Salón Dada, Argot, La Resistencia, Escombro, Se Busca, Feudales, Sin Kura, Cardenales, TBC , María T-ta y Empujón Brutal. Y un largo etcétera. Incluso en el invierno de 1986 nuevas bandas –como Voz Propia, por ejemplo- se reclamaban pertenecientes a una línea específica –dentro de la Movida- autodenominándose post-subterráneos o suburbanos. Hacia 1987-88 aparecen más conjuntos: Sor Obscena, La banda del Kadalzo, Crimentales, Virgen Sideral, Derrame Cerebral, Lima 13 –hasta donde esta memoria alcanza- y así culminó la década de 1980.

El rock subterráneo fue la expresión más pura del descontento que abrasaba el corazón de miles de jóvenes en el Perú de los 80s. Atrapados entre la guerra popular del Partido Comunista-Sendero Luminoso y la guerra sucia del Ejército, aquella fue una generación desolada, crecida al ritmo de la violencia cotidiana, cuya sensibilidad fluyó a través de un rock and roll directo, fuerte, consciente de lo que sucedía a su alrededor. Herederos del punk internacional los subtes de Lima crearon su propio canto de rebeldía contra un orden con el que no estaban de acuerdo. Sus líricas expresan frustración y rabia, pero también la secreta esperanza de la posibilidad de una sociedad mejor, más justa y auténticamente democrática. Varios de estos muchachos cayeron en la lucha, algunos al plegarse a la lucha armada como Alfredo Távara Reátegui –de Seres Van- y aquel joven transparente conocido por Beni Gil. Otros sucumbieron en la marginalidad como Saúl Cabrera, el Omiso, subte de la primera hora o el caso de Edwin Zcuela –líder de Zcuela Crrada- acosado por la falta de medios para un tratamiento clínico adecuado. Porque el Perú es muchas veces injusto e insensible con sus mejores mentes. Edwin Zcuela fue un joven brillante y visionario, que tuvo que terminar sus días prácticamente abandonado en un hospital sin recursos. A su modo, por su orgullosa resistencia frente al sistema hasta el final, fue un héroe del rock subterráneo. Por  eso hemos querido terminar esta nota rindiéndole un nítido homenaje. Hasta la victoria siempre, Edwin.

[Roger Santiváñez. Collingswood, New Jersey, U.S.A.]

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About The Author

Roger Santiváñez

Poeta. Promotor del rock subterráneo. Representó a Leusemia ante El Virrey para la grabación de su primer disco en 1985. Especialista en poesia latinoamericana. Profesor en Temple University. Sus ultimos libros publicados son "Virtu" y la re-edición de "El Chico Que Se Declaraba Con La Mirada".

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