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De Punk a Gringo Subte: el antropólogo Shane Greene

De Punk a Gringo Subte: el antropólogo Shane Greene

Shane Greene es un antropólogo “gringo” conocido en la mancha de la movida subte de los años 80 en Lima, porque ha dedicado con ahínco buena parte de su labor de investigación y análisis al rock subterráneo. Por este motivo es que durante su última y fugaz visita a Lima, Jorge Bazo y yo fuimos decididos a entrevistar y conocer en persona, y en ideas, al gringo punk que se hizo gringo subte y que promete seguir escribiendo y publicando sobre la escena del subte rock. Esta es la primera parte de la conversación que sostuvimos con Shane:

¿Formaste parte de una escena punk donde creciste? ¿Tocabas en una banda o publicabas material?

Publicar no, pero sí toqué en bandas punk cuando tenía 16-18 años. Si no me equivoco entre 1982-83. Soy de Carolina del Norte, de un pueblito de mierda, chiquito, en términos peruanos “súper de provincia”. En ese momento la escena punk de Estados Unidos estaba en su etapa Hardcore y rápidamente expandiéndose. Había bandas Punks por todos lados, una especia de red “pre-digital” mediante el intercambio de fanzines y el envío por correo de LP’s de vinilo y cassettes. Una vez que descubrí esto se me abrió el mundo, un mundo que no sabía que existía. En mi adolescencia, por el lugar en el que yo vivía, era casi imposible ir a conciertos. Había algunas bandas, contaditas, 3-5 bandas donde yo vivía. Sin embargo, no podía ir a ver a los Circle Jerks, por ejemplo, porque los conciertos eran en California, Nueva York, Washington D.C., ciudades grandes, y en ciudades con universidades. Para mí, en realidad, fue una experiencia de “marginación dentro de la marginación”. Siendo Punk, que ya de por sí eres marginado, puta, te marginas más por no vivir cerca de los sitios donde todo “está pasando”.

¿Cuál era la línea musical de tus bandas? ¿Cantaban sobre política?

Nunca llegamos a grabar nada, era una banda así de las miles que hay. Mi primera banda tocaba covers de Misfits, Ramones, cosas clásicas, lo básico. Después, por 3-4 meses, estuve en una banda que que componía sus propios temas, pero me botaron. No por la cuestión musical (porque tampoco es que se necesite mucho talento para integrar una banda Punk) sino porque falté a una fiesta donde teníamos que tocar porque había una chica que me había invitado a ir a otro lugar. Los dejé plantados y me botaron. Después toqué en una banda de covers más metal. Cuando entré a la Universidad descubrí la guitarra acústica, que hasta ahora toco. Cuando compongo, es siempre con una guitarra acústica.

Cuéntanos del disco que grabaste en Lima. ¿Ese disco es de Shane Greene como solista o fue un proyecto conjunto?

Tuve la posibilidad de trabajar con amigos y terminamos armando un disco con temas míos (algunos los compusé hace 20 años). Hay un cover, Hasta el Fin, de Voz Propia. Fue producido por Christian Van Lack en un estudio en Pueblo Libre. Tengo la mitad de otro disco grabado que ya tiene carátula, diseño y todo hecho acá, en Lima.

¿Cuándo entraste a la universidad, dejaste de lado el Punk?, o ser Punk es para ti una actitud?, ¿o tomaste lo Punk cuando descubriste el Rock Subterráneo peruano?

Creo que la escencia del Punk está en la actitud, además de la inmediata asociación con la música y el arte. Sin embargo, eso no implica que tienes esa actitud en cada momento de tu vida, es una cosa que va y viene. Es una especie de conciencia, diría yo, que en ciertos momentos genera muchas cosas, positivas, negativas y hasta dogmáticas. Yo no había pensado conscientemente en el Punk por muchos años. Seguramente muchas personas que en sus momentos formativos en la adolescencia fueron influenciadas por el Punk conservan algo. Mira los zapatos que tienes puestos y tú tendrás cuántos años (se refiere a los chancabuques del entrevistador), siempre se conserva algo, pero eso no significa que estés pensando todo el tiempo como Punk.

punk greene
Shane Greene

¿Cómo así te interesaste en el Rock Subterráneo?

Mirándolo retrospectivamente, pasaba por un periodo de transición. Había terminado mi investigación sobre activismo en las comunidades Awajún en la amazonía de San Martín y estaba metido en temas más urbanos en Lima, racismo y multiculturalismo, y trabajando con el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), ONGs y activistas indígenas. Fue en realidad por ”accidente”. Durante un viaje a Piura un amigo que trabajaba en el proyecto me preguntó por mis tatuajes y aretes y terminamos hablando de la música que me gustaba (Punk, Metal, etc.). Sorprendido, me contó que había estudiado en San Marcos en los años 80 y me dijo, “¿tú sabías que había una escena Punk en Lima en esos años?”. Yo no tenía francamente ni idea, sólo un concepto vago de la escena de rock contemporánea. Me fascinó de inmediato y generó un giro en mi trabajo hacia este nuevo interés por el cuál podría reconectarme con mi propio pasado. Básicamente fue así, y poco a poco fue tomando forma. Este amigo me mandó el enlace del blog de Caín Subte, a quién busqué y por ahí salieron varios contactos y posibilidades de construir un proyecto de investigación.

¿Qué has escrito sobre la Movida Subte?

Tengo un par de artículos, uno en inglés y otro en español, que salieron publicados en Maximum RocknRoll y en Lima con Loz Poetaz del Azfalto y en otros fanzines. Los están reproduciendo, lo cual me parece súper bacán, porque la idea primaria del punk es no sólo que llegue a todos sino que se reproduzca, que genere un espacio de apropiación de algo que se publicó. Me encanta la idea de la piratería. Tiene sus problemas, pero igual. Mi libro sobre el Rock Subterráneo lo tengo conceptualizado como un libro de varios ensayos. Los dos artículos que han salido eventualmente serán parte del libro.

Supuestamente los subtes eran gente “abierta”, pero apareció una mujer que los cuestionaba y salió el lado machista…

La cuestión de género y sexualidad en mi investigación está muy enfocado en María Teta, por lo que era “la Punk”, digamos, protagónica de ese momento. Una mujer que se hizo muy visible por dos años. Era muy confrontacional, se enfrentaba como tú lo dijiste, con “un culo de huevones que se burlaban de ella”. El hecho de confrontar de una forma tan visible y tan en tu cara la cuestión de la masculinidad no es lo único que hacía. Se enfrentaba a sus propios amigos, hombres jóvenes que eran patas en una etapa en que estaban descubriendo el sexo y el amor. Una cosa era ser parte de una escena Punk que se enfrenta con el mundo, el sistema, etc., y otra cosa era estar dentro de la “movida”, basada en ideas de rebeldía y rebelarte contra tus propios amigos.

Además de cuestiones de género y sexualidad, estoy muy interesado en el proceso de  producción y distribución informal de material (música y arte) durante los ochentas, de sus vínculos con la piratería, la venta informal callejera. Tomo como caso ejemplar el de Narcosis, y cómo se produce su cassette. Wicho se las ingenia en base a una grabadora Sony, con un walkman, para poder grabar ese demo que 30 años después es famoso, hecho en un garaje básicamente.

Por el lado de arte visual, las “Bestias” producían cosas con basura, manejaban estéticamente desechos y la construcción efímera con desechos de escenarios, adornos, todo lo que giraba en torno al Rock Subterráneo. Hay varios espacios de creatividad, artesanal podría llamarse, pero a mí no me gusta el término “artesanal” porque por lo general implica lo folklórico. Y en un país como el Perú eso implica otro tipo de gente, otro sector más rural. Aunque por ahí habían bandas que incorporaban lo folklórico como Del Pueblo que se integraron en la escena subte, pero obviamente eran minoría. La gran mayoría, el 95% eran bandas rocanroleras.

Estoy también, con mucho cuidado, tratando de examinar la relación ambigua entre “lo subte” y “lo subversivo” y contextualizar la movida subterránea dentro del contexto político del país de esos años. No pretendo construir una equivalencia, para mí, en términos conceptuales, se trata de una especie de “ambigüedad”. El ser subterráneo (entendido con el significado de la palabra en inglés “underground” porque en español, significa “debajo de la tierra” y tiene diferente connotación) es una especie de “robo” del concepto con que se asocia “underground” en inglés, lo cual me parece bacán, realmente interesante. Es una apropiación creativa que adapta algo foráneo y lo hace suyo. Eso le dio al Punk peruano una identificación única porque en otros lados es simplemente Punk. Aquí tuvo un nombre distinto, muy propio y empezó a significar cosas. Empezando con llamarse “Subtes”, que también significa otro nivel de creatividad semántica y lingüística para denotar la participación en una escena de Rock.

También me interesa teóricamente la relación, barreras ideológicas y los debates, reales o figurativos, en torno a los términos “subterráneo” (el Subte) y la figura política del “subversivo”, refiriéndome principalmente a Sendero. Tengo un capítulo por escribir sobre esta cuestión y un par de cositas más…

¿Imaginaste alguna vez que en el Perú pudiera existir una movida Punk?

No y fue excelente descubrir que existía una que data de los años ochenta. Saber, comprender y dejar que me fascine la historia del rock en este país, no, nunca lo había contemplado. La verdad es que durante esos años fue alucinante mi carencia de amigos limeños (risas). Básicamente, no tenía gente conocida en Lima. Llegaba, estaba una semana, y me iba a la selva porque mi tema era ahí, por varios años viví así.El Perú es un país dividido, fragmentado y segmentado. La selva es otro Perú. Una de las primeras experiencias que tuve con los Awajún (al llegar y ser el gringo tonto que no sabe nada, que recién estaba aprendiendo a hablar español) fue con alguién que vivía parte de su tiempo en Moyobamba, casado con una mestiza de Moyobamba, que me dijo: “tal día te llevo a Shipiyacu”, su comunidad nativa. Ese día me llevó al río, me dijo que me suba a su peque peque, me miró muy fijamente a los ojos y me dijo “bueno, ya estás listo” y yo le dije “creo que sí, no” y bueno, “¿listo para qué?” “para ir a otro país“ dijo él. O sea, dentro de la selva peruana, ir de Moyobamba a una comunidad nativa es como ir del planeta donde estamos a Marte. ¿Me entienden? las distancias siguen reproduciéndose. Claro, estando en esa zona era imposible pensar en el Punk… (risas), nada que ver, nada que ver.

Cuando pasó el conflicto en Bagua en el 2009 fue alucinante. A los 5 días de la protesta masiva en el Centro de Lima con miles y miles de personas fue alucinante ver gente como Rodrigo Quijano (Durazno Sangrando) ahí, por primera vez, y tomar fotos a una cosa que el había diseñado, “todos somos nativos”, siendo él medio Subte, ¿no? (risas), de ese sector que está súper asociado con la expresión musical, artística. Me cruzé accidentalmente con Alfredo Márquez, quién estaba tomando fotos en la protesta. Este fue un momento clave para mí, para eventualmente trazar algunas líneas, conexiones que existen entre sectores tan distintos de esta sociedad que no están contentos. Algo está mal, vivimos en condiciones totalmente distintas, con historias muy distintas, en zonas muy distintas, pero digamos, sabemos que “algo está mal”. Es algo que me interesa explorar en el futuro.

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Lee la segunda parte de esta entrevista en La evolución del rock peruano según Shane Greene.

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About The Author

Diseñador Web. Trabaja en Marketing con Redes Sociales. Fundador y Administrador de Subte Rock. Coleccionista de discos de rock y libros de literatura existencial. Creó los fanzines Subterok y Konexión Rock (en los 80s) y la revista Alerta Rock en Perú (2009).

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7 Comments

  1. Jorge Eduardo Bazo Escudero

    Me encantò hacer esta entrevista,,, u nabrazi Shaneeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

    Reply
  2. Jorge Eduardo Bazo Escudero

    A mi lo que me sorprendió fue cómo se ha integrado a una "movida" que, aunque tiene muchis puntos en común como el Punk, tiene muchos puntos distintos, como el haber pasado por un período de terrorismo, haber vivido en tiempos de violencia a flor de piel… bastante distinta nuestra realidad… pero se siente como pez en el agua.

    Reply

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